
Todo partió siendo un juego, un coqueteo más, una noche más con quien hablar de la vida. Sacar sonrisas... y que la mariposas de apoco comiencen a jugar un rol importante en tu estomago. Hoy ya no es un juego más, ya no es una noche más con quien hablar y las mariposas ya han tenido descendientes por montones. Lo admito, las siento y no tan solo en mi estomago, si no que a ratos pasan por mis brazos causándome escalofríos, erizándome los bellos. Mis manos sudan y mi corazón salta. (Son odiosa las mariposas ¬¬) Mientras tanto mi cabeza me juega una mala pasada rehusándose a sentir estas cosas, en más me dice que esto es mamón.
Pero nada que hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario